Antes de que la Stasi redujera mi vida a una detención, interrogatorios y expedientes, había otra parte de mi historia: era aprendiz de sastre, diseñaba mi propia ropa y soñaba con un futuro en la moda.
Moda masculina, creada por un joven de Erfurt
Durante mi formación como sastre industrial me interesé especialmente por la moda masculina. Me parecía que en la RDA estaba descuidada; confeccionaba muchas de mis prendas y quería convertirme en diseñador. Mis modelos debían ser atrevidos, pero también llevables.
El 13 de mayo de 1988, el diario Junge Welt publicó un artículo sobre mí y un conjunto que había diseñado, con el título «Moda para hombres, hecha por un hombre». Había confeccionado yo mismo la chaqueta escarlata de forro negro, botones dorados y pañuelo de encaje, así como los pantalones de rayas.

Entre los premiados
Presenté mi diseño al desfile de moda de los lectores de Junge Welt. Entre trece jóvenes que confeccionaban su propia ropa, mi modelo recibió un premio. En la edición del 4 de noviembre de 1988, la redacción describió mi traje como «el diseño más llevable».
Los pantalones partían de un patrón básico al que añadí vueltas en los bajos. La chaqueta la diseñé yo: bolsillos de un vivo, mangas amplias, hombreras, cremallera y un forro de contraste. Siguiendo los métodos tradicionales de sastrería, confeccioné a mano la mayor parte del traje.

Un patrón para que otros pudieran confeccionar mi diseño
El 13 de enero de 1989, mi diseño premiado volvió a aparecer en el suplemento de moda de Junge Welt, esta vez con dibujos y un patrón de costura. El jurado elogió mi idea de un traje de tela a rayas para hombres jóvenes. Para mí fue un reconocimiento especial: una idea propia se había convertido en un diseño que otras personas podían confeccionar.

Por qué quería ir a París
Ese éxito reforzó mi deseo de pensar en la moda más allá de los estrechos límites de la RDA. Para mí, París era la ciudad de la moda: un lugar donde parecían encontrarse la creatividad, el oficio y una vida libre.
Por eso solicité en Berlín Oriental un viaje a París a través de Jugendtourist, la agencia de viajes de la organización juvenil de la RDA, la FDJ. Mi solicitud fue rechazada sin explicación. Para mí era algo más que la denegación de un viaje. Me mostraba, una vez más, que incluso un sueño personal y profesional dependía de lo que permitiera el Estado.
Mi deseo de ir a París y dedicarme a la moda estaba, por tanto, estrechamente unido a mi deseo de libertad. Pocas semanas después de la última publicación de mi diseño premiado, fui detenido el 14 de febrero de 1989, dos días antes de la fecha en que pretendía llevar a cabo mi plan de fuga.